¿Por qué ronronean los gatos?

¿Por qué ronronean los gatos?

¿Por qué ronronean los gatos?

Es algo que todos los amantes de los gatos nos hemos preguntado alguna vez. El sonido del ronroneo es tranquilizante y encantador y mucha gente asocia el ronroneo con un gato feliz y relajado. Sin embargo, quizá no sabías que muchos gatos ronronean no sólo cuando están a gusto, sino también cuando están enfadados, con fuertes dolores e incluso cerca de morir.

Los gatos ronronean por muchas razones: placer, sumisión y sobre todo la anticipación de placer parecen ser las principales causas para que se produzca el ronroneo. Por ejemplo, un gato sumiso ronroneará en presencia de un gato más dominante. Los ronroneos normalmente empiezan a notarse en los gatitos durante su crianza. Para todos los que hemos visto camadas de gatitos alimentarse, recordaremos la imagen de la mamá y sus gatitos ronroneando mientras estos se amamantan.

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Sin embargo hay gatos que no ronronean, o que han dejado de hacerlo. ¿Debemos preocuparnos si nuestro gato no ronronea? ¿Acaso no tenemos un gato feliz? No es así, cada gato es un mundo y no todos los gatos ronronean bajo los mismos estímulos ni con la misma intensidad. Incluso hay gatos que no ronronean. Los gatos que han sufrido un abandono, han pasado mucho tiempo en la calle o han tenido una mala experiencia con personas tardan más tiempo en sentirse cómodos en presencia de humanos, así que es normal que no ronroneen o que les cueste más llegar a hacerlo.

El ronroneo involucra parte de la musculatura del cuerpo de un gato: la laringe y el diafragma forman parte del mecanismo del ronroneo de los gatos. Cuando respiran, el aire llega hasta la laringe que es donde se encuentran las cuerdas vocales. Sin embargo aún no se sabe qué parte del cerebro hace que se produzca realmente el ronroneo.

El ronroneo suele ser un sonido suave, de aproximadamente 20 decibelios. Pero no solo ronronean los gatos domésticos. El gato montés, el guepardo, el lince o el puma también pueden ronronear. Los grandes felinos como los leones, tigres o jaguares también ronronean, pero lo hacen de forma diferente. Mientras los pequeños felinos ronronean tanto al inhalar como al exhalar, los grandes sólo lo hacen durante la exhalación, es decir, al expulsar el aire.

Los humanos nos beneficiamos del ronroneo de los gatos. Nosotros no podemos ronronear. Sin embargo, el sonido de baja frecuencia del ronroneo de un gato ayuda a mantener la masa ósea e incluso a revertir la pérdida ósea en seres humanos. Los dueños de gatos suelen tener menor presión arterial y pulsaciones más calmadas, y lo mejor de todo, el ronroneo de los gatos está asociado con una curación más rápida tanto en gatos como en humanos.

Sabiendo todo esto, ¿has abrazado ya hoy a tu gatete?

 

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La higiene en los gatos. Acicalamiento en gatos

 

Los gatos pasan la mitad del tiempo que están despiertos aseándose: entre 2 y 4 horas al día. Sólo ponen más empeño en dormir. Como tu gato usa la lengua para limpiarse, suele tragar gran cantidad de pelos y esto puede hacer que se le formen bolas de pelo en el tracto digestivo. Por eso es importante dar malta de forma habitual a tu gato para evitar que esas bolas produzcan un tapón, de consecuencias muy desagradables. Neo, nuestro precioso cruce de persa, con su pelazo largo y brillante, sufrió en una ocasión una de estas bolas de pelo que no lograba expulsar por sus propios medios y le provocó vómitos. Tuvimos que llevarle al veterinario para que extrajese esta bola de pelo que tenía atascada, por fortuna en la boca del estómago y sin más consecuencia que un susto y un mal rato.

En este vídeo nos explican la importancia del cepillado del pelo del gato para evitar que trague pelos en exceso, y también cómo llevar a cabo algunas otras tareas para la higiene en los gatos que nos van a ser de mucha utilidad.

¿Conocéis algún truco o consejo más?  Cuéntanoslo en los comentarios

Cómo dar una pastilla a un gato

Si habéis tenido que darle una medicación en forma de pastillas a vuestro gato alguna vez, sabréis que es difícil. Bueno, hay gatos que son confiados y comen cualquier cosa que les des de la mano, pero no suele ser lo normal. En una ocasión tuvimos que suministrarle antibióticos a nuestro gato Haru. No es que sea un gato especialmente confiado, pero siempre quiere comer de lo que tú estés comiendo. Me da la sensación de que intenta decirnos “lo que comes es mío también, así que dame” y da igual si le gusta o no, es suyo y punto. Pues con este gato bastaba con que tuvieras la pastilla en la mano e hicieras amago de estar comiendo, que te pedía y se lo tragaba sin pensar. Con otros funciona el truco del “sandwich mixto” o entre jamón y jamón, pastilla. Y con otros hay que buscar medios más creativos: deshacer la pastilla en un poco de paté para gatos o un poquito de yogur o hacer trocitos mezclados con golosinas. Este es el vídeo más completo que he encontrado sobre cómo darle una pastilla a un gato, en solitario o con ayuda de otra persona.

Mi primer gato, Neo, que actualmente tiene 16 años y mi sufrida hermana cuida con esmero (veis el ojo impresionante que aparece en la página de Inicio de este blog? pues es suyo 🙂 ), es un poco especial a la hora de tomar pastillas. Y tiene el tío una mandíbula de acero, que nos daba miedo tirar de ella para abrírsela. Pero es muy quejica. Con él usábamos la técnica de la toalla que describe el vídeo, solo que en lugar de forzarle la boca, esperábamos a que se quejara y aprovechábamos el momento para colarle la pastilla dentro.

Y por cierto, esto me recuerda un texto ya muy antiguo que circulaba por los inicios de Internet y que me permito copiar aquí:

1.- Tome el gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebé. Coloque los dedos índice y pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión sobre las mejillas del minino, mientras sostiene la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroje la píldora dentro. Permítale cerrar la boca a los efectos de que el gato la trague.

 

2.- Coja la píldora del suelo y saque al gato de detrás del sofá. Acune al gato en su brazo izquierdo y repita el proceso.

 

3.- Traiga al gato desde el escritorio y tire la píldora baboseada a la basura.

 

4.- Coja una nueva pastilla de la caja, acune al gato en su brazo izquierdo, manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Fuerce la apertura de la mandíbula y empuje la pastilla dentro de la boca del animal con su dedo medio. Mantenga la boca del gato cerrada y cuente hasta 10.

 

5.- Saque la píldora de la pecera, y al gato de encima del armario. Llame a su esposa, que está en el jardín, para que le ayude.

 

6.-Arrodíllese en el suelo con el gato firmemente sujeto entre sus rodillas. Mantenga sus patas traseras y delanteras quietas. Ignore los gruñidos que el gato emite. Pídale a su esposa que sostenga la cabeza del gato con una mano, mientras le abre la boca con una regla de madera. Eche la pastilla dentro y frote vigorosamente la garganta del gato.

 

7.- Traiga al gato de la lámpara de la cocina. Coja otra píldora de la caja. Recuerde comprar una nueva regla y encargar unas cortinas nuevas. Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego.

 

8.- Envuelva al gato en una toalla grande y pídale a su esposa que lo mantenga estirado, sólo con la cabeza visible. Ponga la pastilla en una pajita de refresco. Abra la boca del gato con un lápiz. Ponga un extremo de la pajita en la boca del gato y el otro en la suya propia. Sople.

 

9.- Lea el prospecto de la caja para asegurarse que la pastilla que se acaba de tragar no es dañina para seres humanos. Beba un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto. Aplique apósitos en los brazos de su esposa y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.

 

10.- Traiga al gato del tejado del vecino. Tome otra píldora. Ponga al gato en el armario y cierre la puerta sobre su cuello, dejando sólo la cabeza fuera del mismo. Fuerce la apertura de la boca con una cuchara de postre. Arroje la pastilla dentro de la boca del gato con una goma elástica.

 

11.- Vaya al garaje a buscar un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Aplíquese compresas frías en sus mejillas y verifique cuándo fue su última dosis de antitetánica.

 

12.- Llame a los bomberos para bajar al gato del árbol que hay en la calle de enfrente. Discúlpese con su vecino, que se acaba de estrellar tratando de escapar de su gato furioso.

 

13.- Tome la última píldora de la caja. Ate las patas delanteras del gato junto con las traseras con una cuerda. Atelo firmemente a la pata de la mesa de la cocina. Busque guantes de trabajo pesado. Mantenga la boca del gato abierta con una pequeña palanca. Póngale la pastilla en la boca seguida de un trozo de carne. Mantenga la cabeza vertical y vierta medio litro de agua a través de la garganta del gato, para que trague la píldora.

 

14.- Haga que su esposa lo lleve a urgencias. Siéntese tranquilo mientras el doctor le venda los dedos y la frente y le saca la píldora del ojo. En el camino de vuelta a casa, deténgase un momento en la tienda de muebles para comprar una nueva mesa.

 

15.- Por último, arregle con una inmobiliaria la compra de una nueva casa, y llame al veterinario, para averiguar si tiene algún hámster para vender.

 

¿Vosotros tenéis algún truco para dar una pastilla a vuestro gato?

La importancia del Microchip. No pierdas a tu gato

Hay muchos amantes de los gatos que aún no conocen la importancia de que sus mascotas tengan un microchip implantado. He encontrado este vídeo donde nos cuentan la historia de Mico, un gato Balinés que se perdió durante una mudanza. Volvió al barrio donde vivía y una vecina lo acogió temporalmente. Cuando lo llevó a un refugio encontraron el microchip. Una historia con final feliz, si alguno de mis gatos alguna vez se perdiera, me gustaría pensar que he hecho todo lo posible para que puedan volver sanos y salvos a casa.

El precio de implantar el microchip ronda los 30 euros y el proceso es muy sencillo, se realiza en cualquier veterinario y sin necesidad de anestesiar al gato, esto lo digo porque ha habido gente que me ha argumentado contra el microchip por el supuesto trauma que sufre el gato: que es doloroso, que tienen que hacer una incisión, que tienen que sedarlo, etc. ¿Vuestros gatos están chipados?

Cómo meter a tu gato en el transportín: Método giro

Seguimos con la serie de interesantísimos vídeos que nos ofrece la clínica Gattos. Esta vez nos muestran una técnica nueva para meter a nuestro gato en el transportín: el “método giro”. Reconozco que no lo he probado. Yo he probado el método “agarra tú el gato y que no vea el transportín”, el “déjale comida dentro a ver si cuela” y el último recurso, “lo metemos desde arriba y que sea lo que tenga que ser”. Aunque nuestro mayor problema siempre es encontrar a los gatos que en cuento huelen que se le va a sacar de casa, desaparecen.

¿Conocíais este método? ¿Vosotros cuál usáis?

Si no lo habéis visto ya, aquí tenéis unos consejos para meter a vuestro gato en un transportín. 

El transportin: consejos

En este vídeo las chicas de Gattos nos dan algunos consejos sobre cuál es la mejor manera de meter un gato en su transportín. Por experiencia sé lo difícil que puede llegar a ser, a veces toda una proeza. En casa tenemos varios transportines repartidos y abiertos, para que los usen cuando quieran. Pero por algún motivo (llamémosle instinto felino) mis gatos saben cuándo el transportín es casa y cuándo va a pasar algo más. No hace falta ni llegar a mover el transportín de sitio, yo creo que detectan la palabra “veterinario” y saben lo que hay, porque de pronto, de cuatro gatos que tenemos pasamos a no tener ni uno.

¿Vosotros tenéis problemas con vuestros gatos a la hora de trasladarlos o meterlos en el transportín?

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